Llegado el momento de tomar la decisión de la venta de una vivienda, suele asaltar la duda de que es mejor, amueblada o sin amueblar, que resultará mejor, que será más atrayente para los/as posibles compradores/as, son las preguntas que nos asaltan, sobre todo si nuestra nueva casa va a ser amueblada y los muebles que ahora tenemos no sabemos que uso vamos a darles.
Lo cierto es que la impresión óptica de una habitación vacía suele resultar más pequeña que amueblada, y el comprador percibe una cierta frialdad en las habitaciones al no encontrar ningún elemento en ellas que pueda mostrar lo acogedor de la estancia. De igual forma, al estar amueblada ofrecemos una imagen del resultado final posible que puede obtener el comprador de su casa, ya que en muchos casos nos resulta difícil imaginar que muebles pueden caber, su distribución y el espacio que resultará libre en la habitación que estemos viendo.
Puede resultar incluso recomendable “limpiar” de muebles las habitaciones, para que no resulten abigarradas, sin espacio, dejando solo los muebles propios y representativos de la estancia, para ganar sensación de amplitud y luminosidad. Estos factores facilitarán tanto el reportaje fotográfico para mostrar nuestra casa a través de las páginas de los portales inmobiliarios, como a las visitas que se realicen posteriormente en la vivienda.
En todo caso, incluso en el caso de que optemos por vender la casa sin amueblar, es muy recomendable, realizar las fotografías y las visitas con los muebles, ya que la impresión del comprador suele resultar más positiva que en otro caso.